Presencias

Desde hace ya muchos años la presencia de familias mbya en las calles de Posadas es parte del paisaje urbano. Llegan desde sus comunidades con sus artesanías y bolsas de limones para vender y ocupan las veredas y otros espacios públicos.
Si bien se trata de grupos que están de paso -pues regresan a sus comunidades -la situación de calle en la que se encuentran mientras permanecen en la ciudad y particularmente la presencia entre ellos de una gran cantidad de niñas y niños que venden y mendigan son motivo de preocupación de parte de algunos sectores y de rechazo de parte de otros.


A principios de este año la presencia de las familias mbya en las calles de Posadas, en particular en la zona céntrica, fue abordado en algunos medios de comunicación como una cuestión de imagen o de higiene, recurriendo a prejuicios racistas  y estereotipos que entorpecen la lectura de un problema profundo y del cual lo que se ve en la ciudad es apenas un emergente.
En un intento de empezar a abordar el tema, El Reportero dialogó con Hugo Brites, de la Dirección de Asuntos Guaranies y con el padre Alberto Barros, titular de Cáritas Posadas, por tratarse de actores de instituciones que tienen alguna intervención en la situación de las familias que vienen desde las comunidades a la ciudad.
Desde la Dirección de Asuntos Guaraníes, Hugo Brítes informa que han convocado a otras instituciones públicas a reuniones para tratar el tema y proponer un abordaje común ya que, admite, las instituciones del Estado no venían hasta el momento coordinando políticas conjuntas. La decisión de convocar a estas reuniones surge de la lectura de que Asuntos Guaraníes no puede dar soluciones de fondo a un problema complejo sin la intervención de otros sectores, no solamente estatales, sino también de organizaciones civiles.

Consultado acerca de si se trata la situación con las familias implicadas, Brites responde:
“Nosotros siempre vamos, hablamos, charlamos, los llevamos a su Comunidad, pero en realidad eso no resuelve el asunto. Tenemos que darle una respuesta contundente y sabemos que solos nosotros, no alcanzamos…”

Audio: Hugo Brites, Dirección de Asuntos Guaraníes.

Desde su lugar en Cáritas el padre Alberto Barros expresó que concurrieron a una reunión convocada desde Asuntos Guaraníes a mediados de febrero y que es la primera vez que son invitados a una reunión de estas características.
Otras instituciones fueron parte de esa reunión, tales como el Ministerio de Salud Pública, la Defensoría de la Niña, el Niño y los Adolescentes, la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad de Posadas.

 

Causas, propuestas y soluciones:

El Padre Barros advierte que la intervención de Cáritas sobre la situación de las familias mbya que llegan a Posadas es muy puntual, se trata de asistirlos cuando ya se encuentran en la ciudad y de brindarles la posibilidad de tener un lugar a donde dormir, darles comida y algunos elementos como ropa o pañales para los niños.
Insiste en que como organización no estatal no cuentan con herramientas para brindar soluciones que están en manos del Estado y que por ese motivo se limitan a sugerir medidas. Celebra haber sido invitado a la reunión ya que opina que es necesario abordar soluciones que vayan más allá de devolver a las familias a las comunidades “que es lo que se venía haciendo”.

Audio: padre Alberto Barros, titular de Cáritas Posadas.

En cuanto a las causas que traen a las familias a la ciudad, el padre Barros expresa que en el diálogo con las personas a las que asisten ellas dicen que no están bien en las comunidades, que necesitan venir a la ciudad a vender para poder acceder a recursos que no tienen en sus lugares. En ese sentido, opina que si las familias vienen porque lo necesitan lo que hay que intentar garantizarles son mejores condiciones de permanencia: lugares específicos para vender, lugares donde comer y dormir y sobre todo evitar la presencia de los niños en las calles.
El padre Barros admite que exista la posibilidad de que las familias mbya quieran asentarse definitivamente en la ciudad, aunque advierte que es una lectura que no comparten otras instituciones. Una parte de su propuesta consiste en preguntarles a estas familias si quieren hacerlo y trabajar las medidas que sean necesarias en caso de que así sea, lo que implica medidas por parte del Estado para garantizarles vivienda y acceso a derechos como la educación intercultural.

Desde Asuntos Guaraníes Hugo Brites caracteriza que el traslado de las familias mbya a las ciudades tiene un origen multicausal y complejo y dentro de diversos factores remarca la existencia de una desintegración cultural y de las pautas tradicionales de autoridad al interior de las comunidades.
“Hay situaciones que tienen que ver con lo económico, hay situaciones que tienen que ver con prácticas culturales venidas de otro lado, hay situaciones que tiene que ver con la lógica del desarrollo mismo del sistema que hace que los procesos culturales entren en descomposición y situaciones que tienen que ver con el vicio, con situaciones medio violentas. Doy un ejemplo; hay un proceso de migración que se generó hace doce o trece años desde el Paraguay hacia acá, había menos políticas sociales para contener a los pueblos originarios que acá, llegaron hacia estos lados en busca de tener mejor seguridad social, en la vida. Nosotros esto no lo cuestionamos… porque entendemos que ellos son de un pueblo originario que anteceden al Estado…” pero a su entender esta migración trajo a Misiones prácticas que tienen que ver con la “mendicidad estructural” que existe en el Paraguay.
Preguntado por el origen de las familias que se trasladan, explica que muchas familias lo hacen desde las aldeas a las ciudades por diferentes motivos, como hacer compras, trámites o asistir a centros de salud, pero que la preocupación surge a partir del traslado de algunas familias para vender durante varios dias en las ciudades en los que permanecen junto a los niños y niñas en situacion de calle y de mendicidad, en lo que define como explotación hacia las niñas y niños.

Caracteriza que se trata de pocas familias y aclara que desde Asuntos Guaraníes contabilizan que unas 40 o 50 familias recurren a estas prácticas cuando ellos relevan la existencia de unas 4000 familias mbya en la provincia, lo que no resta complejidad y profundidad al problema. Entre otros factores indica que la totalidad de las familias que venden y mendigan en la ciudad provienen de comunidades periurbanas, que se encuentran a poca distancia de pueblos y ciudades del interior provincial y que tienen poco acceso al monte. Sin embargo, no cree que ese sea el único factor que los trae a la ciudad.

Consenso:
Dentro de las diferentes lecturas de las causas que dan origen al traslado de las familias mbya a la ciudad, la preocupación por la permanencia de los niños y niñas en las calles sería el punto de consenso de las instituciones convocadas para abordar el problema por Asuntos Guaraníes. El padre Barros lo expresa como el punto en el que todas las instituciones estuvieron de acuerdo: exigir que los niños no estén en la calle.

 

De acuerdo a esa premisa, el titular de Cáritas recuerda que hace por lo menos tres años se había tratado con la vicegobernación la propuesta de emplazar una guardería para niñas y niños mbya, pero que existe mucha resistencia de parte de sus madres a separarse de sus hijas e hijos, por lo que se propuso que algunas de ellas permanezcan en el lugar mientras otros adultos se dediquen a la venta. Sin embargo, la propuesta no se concretó.

Otra propuesta de las instituciones pasa por exigir a las familias que no traigan a niñas y niños a la ciudad. Cómo hacerlo es parte de lo que queda por resolver.

 

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