El adiós a los rápidos de Apipé: “No se me va la emoción de recordar ese lugar.”

Atilio Cantalupi fue el impulsor, hace ya más de 30 años, del gran evento náutico de despedida de los rápidos de Apipé. Apasionado por el río y la naturaleza, nos cuenta sobre el adiós a ese lugar – al que define como “mágico” – que quedó bajo las aguas del embalse de la represa de Yacyretá. Audio.

“Para mí el río significaba todo…”

Hijo de un ingeniero que llegó a Ituzaingó (Corrientes) a mediados de los años 70 a trabajar en las obras de la represa de Yacyretá, Atilio Cantalupi se hizo pronto un conocedor del río y apasionado de recorrer con su kayak la zona de los rápidos de Apipé.

“Todo comenzó con una locura mía…” rememora sobre la aventura de largarse sólo con su kayak por las correderas, siendo entonces un adolescente. Para ello, cuenta, caminaba varios kilómetros en medio de senderos de montes y pajonales para llegar al sector de los rápidos.

“Era una sensación largarme solo por los rápidos de Apipé (…) el sonido y lo que producía me llamaba mucho la atención. La primera vez que lo hice para mí fue espectacular, la adrenalina que ese día me corrió nunca me la olvido…” recuerda: “…ese sector de los rápidos era realmente muy difícil de sortear y cuando empecé tenía apenas 16 años… Al correr de los años se fue sumando algún otro para ver lo que hacía. Para mi el río significaba todo, viví y disfruté ese momento del río Paraná…”

Rápidos de Apipé, sobre el río Paraná. Foto gentileza Sr. Cantalupi.

El momento al que se refiere Cantalupi fueron los últimos años antes del cierre del río por parte de la represa de Yacyretá, los últimos por lo tanto en que los rápidos de Apipé estaban a la vista y constituían un obstáculo formidable para la navegación.

La gran barrera para la navegación del Alto Paraná:

Los rápidos de Apipé han quedado en la historia desde la conquista española como el gran escollo a la navegación por el río Paraná. El primer hecho registrado en los documentos muestra que en 1527 el navegante Sebastián Gaboto, al servicio de la corona española, se encontró con la imposibilidad de sortear el paso por las correderas de Apipé, por lo que debió abandonar la exploración del Paraná aguas arriba.

Mas de trescientos años pasarían hasta que las embarcaciones, ya movidas por la fuerza del vapor, comenzaran a pasar con éxito las correderas, siempre que el río no estuviera bajo y no se tratara de barcos de gran porte.

Numerosos testimonios de viajeros describen a los rápidos como un difícil obstáculo al paso por el Paraná aguas arriba de Ituzaingó. Varios de ellos pueden encontrarse en la compilación “La mirada de los viajeros. Testimonios de Viajes a Misiones desde la Conquista hasta mediados del siglo XX” de Rosita Escalada Salvo y Rodolfo Nicolás Capaccio.

“Esta es la barrera más poderosa a la conquista del territorio misionero por la civilización y el comercio” dice sobre los rápidos de Apipé en sus “Cartas Misioneras”, publicadas en 1883, el docente y fundador de la Universidad de La Plata Rafael Hernández. (1)

Rápidos de Apipé, sobre el río Paraná. Foto gentileza Sr. Cantalupi.

La dificultad que se presentaba para su paso obligaba a menudo a quienes viajaban por el río desde Corrientes hasta la actual Posadas a desembarcar en Ituzaingó y proseguir el camino por tierra.

El historiador Aníbal Cambas en su obra “Recuerdos de Nuestra Navegación Fluvial” hace también referencia a la gran dificultad que implicaba sortear los rápidos de Apipé aguas arriba hacia Misiones. (2)

En 1852 recibimos los beneficios de la exploración científica del Capitán Thomás J. Page, quien estaba asistido por los Tenientes Cárter, M. Gary, Chandler y Johnson, en el comando de los buques a vapor “Alfa” y “Argentina’, expedición realizada en el curso de nuestro río, a partir de la Ciudad de Corrientes. (…) Aquí, ya no con el impulso del viento recogido en sus aparejos, sino con la fuerza de las máquinas a vapor movidas por las calderas del nuevo sistema ds propulsión, se repitió la historia de Gaboto cuando infructuosamente trataba de cruzar el Salto Apipé. (…) Aún el viaje río abajo era difícil. Los barcos a vapor de Corrientes, solo llegaban regularmente a ltuzaingó, donde los pasajeros debían tornar galeras que los conducían hasta aquí…” relata Cambas.

Una situación así es narrada por  Moisés Bertoni en 1884: “No sé si os explicáis en la última mía, las razones de mi permanencia en Ituzaingó. Cuando llegamos a Corrientes se me informó la triste novedad, que el Paraná estaba escaso de agua y que un pequeño barco a vapor no habría podido remontar el salto Apipé en los rápidos del Ombú y Ombucito sin el gravísimo peligro…” (3)

Justamente ese carácter de escollo a la navegación sumado a la fuerza de la corriente que generaba es lo que hizo de los rápidos el lugar elegido para emplazar la represa de Yacyretá. Con la obra se cumplían  dos objetivos: aprovechar la fuerza hidráulica de los rápidos y nivelar el cauce del río para facilitar la navegación a través de una esclusa. Así, mas de 450 años después de la frustrada expedición de Gaboto, la ingeniería doblegaría a los rápidos de Apipé, sepultándolos bajo el embalse de Yacyretá.

Cantalupi fue testigo de ese proceso. Trabajando en una de las empresas relacionadas a la obra de la represa pudo ver de cerca cómo el avance del proyecto iba modificando definitivamente el curso del Paraná en la zona.

“ Y llegó el momento, cuando vi cómo se cerraba el río, ahi dije: ´tenemos que hacer algo, tenemos que despedirlo´. Le propuse a un amigo – Fernando- que se sumó, se sumaron varios para despedir los rápidos del Apipé. Ya pasaron 30 años, en el 89, en el mes febrero…” precisa.

La despedida:

El 11 y 12 de febrero de 1989 centenares de personas y embarcaciones acudieron a dar el adiós a los rápidos de Apipé. La despedida fue el resultado de un gran esfuerzo logístico y de convocatoria a personas y clubes náuticos de todo el país. Se trabajó durante unos dos años y tuvo como resultado lo que Cantalupi define como “el evento náutico más grande de la zona”.

Afiche de convocatoria a la despedida de los rápidos de Apipé. Foto gentileza Sr. Cantalupi.

“Tuvimos que mandar cartas a los clubes náuticos no solamente de la región sino a la mayoría de todo el país. Trabajamos durante dos años y empezamos a tener respuestas… Se fue multiplicando y fue el evento náutico más grande que se realizó en la zona. Buscamos el lugar, fue el club Pirá Pytá de donde salimos,con un campamento a mitad de camino en la Prefectura, donde había 1000 personas una logística enorme. En el río había 349 embarcaciones de todo tipo, porque hasta las canoas que cruzaban antes con los ladrillos también estaban. Habían veleros, tablas de windsurf… y gente de todas la edades, gente que vino de todo el país. Y eso que pasaron 30 años, pero para mí fue un antes y un después porque era un lugar que era mágico para mí (…) con lágrimas en los ojos digo que es un recuerdo imborrable porque haber generado esto, no pensaba donde iba a terminar y terminó en algo fantástico donde mucha gente todavía al día de hoy lo recuerda.”

La última vez: “no se me va la emoción de recordar ese lugar”.

“Esa última vez la aproveché a cruzar por la parte más embromada y la gente miraba (…) El resto lo hizo por la parte del canal, que también era muy difícil porque había muchas barcazas que en su momento se hundieron, porque había que ser muy buen baqueano para sortear los saltos del Apipé y no cualquiera lo pasaba. Y cuando llegamos a Ituzaingó la gente estaba muy emocionada. Como a mí me pasa, que pasan los años y no se me va la emoción de recordar ese lugar…” evoca Cantalupi, y agrega que, una vez llegados a Ituzaingó continuó su travesía por el río junto a su amigo hasta Corrientes Capital.

“Hoy convertido en un lago”

Cantalupi tiene una evaluación crítica de la experiencia de Yacyretá, la que atribuye a deficiencias en el trabajo social de la entidad en la zona de afectación. Indica que la obra trajo un impacto ambiental muy grande sumado a su impacto social. Sin embargo, no se define como crítico de la construcción de la represa, sino de lo que considera errores de implementación de políticas sociales. Opina que las obras eran necesarias y que nunca es tarde para cambiar.

“Un gran error de Yacyretá fue no haber hecho un trabajo social importante en el momento, en el inicio. Después siempre es tarde porque cuando sacaste a la gente del lugar ya le sacaste una parte importante de la vida. En ese momento no se tenía en cuenta el trabajo social que se tendría que haber hecho y a misionero tampoco se le habló del pro y el contra de una obra… El impacto ambiental si, fue enorme, hay cosas que creo que a futuro y con la tecnología que hay que tomarlas en cuenta porque hoy el cambio climático existe, no solamente por una obra hidroeléctrica existe por otras cuestiones pero todo se puede cambiar, nunca es tarde…”

Radicado en Misiones, su pasión por la naturaleza y la aventura le marcaron el camino en nuestra zona como pionero en el Turismo Aventura:

“Cuando vine de Ituzaingó acá empecé a hacer travesías 4 x 4, que la gente visite Moconá o Esteros del Iberá en su momento que nadie conocía. En ese aspecto fui un pionero de lo que fue el Turismo Aventura que en ese momento lo tenían acá como algo malo, como muy riesgoso, pero hoy hay un montón de gente que lo hace…”

“Sigo por ese camino”

“Sigo vinculado con lo que es la naturaleza que me encanta y buscando también la forma de que todo lo que tenemos en Misiones se preserve y se cuide, porque creo que es muy importante la preservación del medio ambiente. Hoy tenemos una de las maravillas naturales que son las Cataratas y la otra maravilla que es la selva misionera, pero como digo siempre, la tenemos en los números, pero si no la cuidamos en vez de que sea una de las maravillas de Argentina se va a convertir en una foto. (…) Sigo por ese camino, como en el arranque fue despedir un lugar que era icónico como lo fue los saltos del Apipé, sigo tratando de marcar un camino… nadie respira otra cosa que no sea oxígeno ni toma otra cosa que no sea agua. Si no cuidamos los recursos estamos complicados.” concluye.

 

 


(1) Hernández, Rafael.  “Cartas Misioneras”. Fragmento incluido en La Mirada de los Viajeros. Testimonios de Viajes a Misiones desde la Conquista hasta mediados del siglo XX . Rosita Escalada Salvo y Rodolfo Nicolás Capaccio (comp). EduNam, 2014. Pg. 88.

(2) Cambas, Aníbal. Recuerdos de Nuestra Navegación Fluvial. Posadas, 1946. https://www.histarmar.com.ar/InfHistorica-8/RecNavegacionFluvial-Cambas.htm

(3) Bertoni, Moisés “Relato del viaje a Misiones”, incluido en La Mirada de los Viajeros… (op. cit.) pg 95.

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