Guardaparques, guardianes de la maravilla

Javier  “Colo” Báez es guardaparque en una de las áreas naturales protegidas en San Pedro; Diego Ciarmiello trabaja en el Parque Provincial de la Sierra, en San José. Nos recibieron para contar sobre su oficio, sus formas de organización y las luchas de las que son parte en la provincia que se jacta de su patrimonio natural. Audio. 

Misiones es una provincia verde: sus autoridades la proclaman como un destino turístico ecológico, se jactan de la existencia de extensas áreas protegidas que abarcarían un millón de hectáreas de selva paranaense, el último reducto de ese ecosistema que antes se extendía generosamente también por el oriente paraguayo y el sur de Brasil.

En diciembre de 2018 el Congreso de la Nación declaró a Misiones “Capital Nacional de la Biodiversidad”  teniendo en cuenta que alberga el 52% de la diversidad del país en su pequeño territorio. La responsable de ese porcentaje es -en gran medida- la Selva Misionera. En mayo de 2019 fue declarada como una de las maravillas naturales de la Argentina.  Ambos reconocimientos provocan orgullo y satisfacción entre los misioneros, especialmente entre las autoridades.

Nos acercamos entonces para hablar con quienes nos pueden relatar cómo se preserva el patrimonio natural de Misiones, cómo el Estado provincial cuida la biodiversidad y su mayor reservorio, la Selva Misionera. Fue así que entrevistamos a Javier y Diego, en alguna de sus estadías en Posadas y lo hicimos en un contexto significativo: el conflicto de los  trabajadores del Ministerio de Ecología, entre los cuales se encuentra el Cuerpo de Guardaparques.

De baqueanos a técnicos:

La entrevista que realizamos para esta nota se realizó a mediados de octubre. En ese momento los guardaparques eran parte de un conflicto por demandas salariales y de condiciones de trabajo con el Ministerio de Ecología, junto a los trabajadores de todas las áreas de la cartera.

En el comienzo de la conversación, Diego Ciarmiello opta por comenzar su relato hablando la lucha que llevan hace años por lograr una jubilación digna para los primeros guardaparques provinciales, quienes iniciaron sus tareas en los años 90, en los comienzos de lo que hoy es el sistema áreas naturales protegidas..

“Tenemos guardaparques baqueanos, un grupo importante de guardaparques baqueanos que es lo que estamos peleando por la ventana jubilatoria que ya se presentó en la Legislatura. La ley la escribimos nosotros los Guardaparques. Es una ley  de reivindicación histórica para los que trabajan hace 25 años en el monte que hicieron – no como hacemos nosotros 15 por 15 – sino 20 días de guardia, 25 en tiempos en que no había luz eléctrica, no había vehículo. Que te tiraban en un parque y si llovía te venían a buscar en 25 días, 30 o 40 como hay muchas anécdotas. Que las historias son de charque, de caminar, de llegar y esperar a ver si llegaba ese maldito Unimog que nunca llegaba porque no había vehículo, no había logística, entonces el baqueano se bancó todo. Así quedó en su salud, por enfermedades tropicales, muchas veces por problemas de lo que produce el aislamiento en las personas, de orden psicológico, problemas psicológicos; y hoy no se pueden jubilar porque de hacerlo se deberían adherir a la ley provincial porque nosotros no tenemos una ley propia (…) Este grupo de baqueanos, más o menos 25, Dios mediante  si sale la ventana jubilatoria se van a poder jubilar con el 85% del sueldo de bolsillo, eso es lo que establece la ley de reivindicación histórica.” – comenta Diego sobre el proyecto de ley que impulsan para reparar las históricas malas condiciones laborales y salariales que afrontaron los primeros guardaparques.

“Y después tenemos la mezcla, la transición de algunos guardaparques que son montaraces pero que han podido estudiar la carrera de Guardaparques, y encierran los dos conocimientos: el empírico de la selva (…) y el que le dio la Escuela de Guardaparques. Después estamos los que – en el cual me incluyo- yo vengo de Buenos Aires, otros compañeros que vienen de ciudades y han hecho la carrera de Guardaparques acá en San Pedro, la carrera de dos años y medio dependiente de la Facultad de Ciencias Forestales.”

Javier “Colo” Báez. Es guardaparque y secretario general adjunto de ATE Secc. San Pedro.

Sobre la creación de la carrera de Guardaparques, que marca un hito en la formación profesional de los encargados del cuidado de las áreas naturales, agrega Javier:

“Este año esa carrera cumple 25 años de haber abierto sus puertas, (…) donde los primeros colegas Guardaparques se formaron, que esa tanda entró completa, allá por el mandato del ministro Loik León” – quien fue ministro de Ecología entre 1987 y 1995. “Los primeros baqueanos se formaron con algunos guardaparques de Parques Nacionales. Justamente en el proyecto del lago o la represa Urugua- i (1990) se contemplaba que a ellos de alguna manera se los instruya en el trabajo de conservación, cuál era el trabajo de guardaparques.  Porque recordemos que en esa época la única forma de capacitarse era entrar en Parques Nacionales, había que hacer una serie de concursos y la provincia estaba lejos de hacer ese tipo de cuestiones.”

“Hoy la carrera de Guardaparques trae chicos de diferentes puntos del país” – valora Javier : “O sea que nosotros marcamos en punta la cuestión de la conservación.”

Y agrega Diego: “Alimentamos no solo sistemas provinciales, de otros provincias, sino a Parques nacionales. Muchísimos compañeros se han pasado a Parques Nacionales por nuestra precarización” advierten sobre su realidad laboral.

 

Las áreas protegidas en la provincia: políticas de Estado

Cuando se menciona el millón de hectáreas de selva  que habría en Misiones se hace referencia a territorios que están en diferentes situaciones: el Parque Nacional Iguazú, áreas protegidas por la provincia, reservas y áreas protegidas privadas y también terrenos privados incluidos en diversas categorías de la ley de bosques.

La creación del sistema de áreas protegidas provinciales data de fines de los años 80, en una provincia que tuvo el primer Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables del país – fundado en 1984 – y el primero que se planteó la cuestión de la gestión y manejo territorial y de recursos. Pero más allá de la propaganda institucional y la publicidad a los fines turísticos, es interesante escuchar acerca de cómo se aplican las políticas de preservación.

Diego Ciarmiello, guardaparque en San José. Integra el PAyS y el Frente Ambiental Ka´apuera.

“Son 22 parques provinciales. La reserva de biósfera Yaboti es la más grande, que tiene el Parque Caa Yari de 5 mil hectáreas como núcleo, como corazón, el Parque Moconá de 1 mil y el Esmeralda de 30 mil. Ahí están los tres núcleos. El resto de las 280 mil hectáreas son propiedades forestales, privadas, que no pueden hacer reconversión pero pueden hacer aprovechamiento forestal. O sea, son selvas que están empobrecidas por la actividad forestal.” especifica Diego, y continúa: “El millón de hectáreas que se jacta el gobierno es el corredor verde, que va disminuyendo porque no hay control efectivo. Cuando se precariza el edificio de Ecología se precarizan los bienes naturales porque no hay estructura para ir a controlar” – señala, poniendo de relieve que la precarización laboral y la falta de recursos atenta directamente la posibilidad de preservación efectiva. Con respecto al “millón de hectáreas”, puntualiza:

“Ese millón de hectáreas, que era el viejo corredor verde. A fines de los 90 cuando se trae la imagen satelital (…) sí había un millón de hectáreas, un millón cien. Hoy, ese dato habría que chequearlo. Quien transita por la ruta,  vemos cómo se saca madera todavía, cómo se hacen rozados en áreas de selva secundaria o de capuera (…) Entonces, el escenario es de falta de control, la cuestión ambiental es discursiva meramente. ¿Y cómo visualizas eso? mirando el presupuesto que hay para Ecología. Aumentó respecto al año pasado el 10%. Con la inflación que hubo…”  reflexiona.

 

La selva que queda y las amenazas que afronta:

Regresando a la cuestión de la extensión actual de la selva misionera Diego  explica: “No son áreas protegidas estrictas el millón de hectáreas, es la selva que queda y que hoy está siendo avanzada por la actividad agrícola, por los pinares, por el monocultivo y la última gran amenaza del proyecto Maiz.ar, que plantea sobre la capuera, considerándola tierra improductiva plantar maíz transgénico en toda la provincia. Estamos hablando de 300 mil hectáreas  aproximada de capuera. Una locura. (…) Hay 200 mil hectáreas de selva en protección estricta que están medianamente protegidas. Lo que pasa afuera es el caos.”- dictamina.

Para Javier, la realidad de su precarización laboral y las limitaciones presupuestarias que sufren las áreas que deben ejercer el control territorial desde el Ministerio de Ecología no pueden desligarse del planteo político respecto a la preservación:

“ Lo que debemos citar es la gestión de gobierno. La gestión de gobierno del entonces gobernador Rovira con un ministro de Ecología como Jacobo,  se fueron a ver cuál era la función de las áreas naturales protegidas y las llevaron a cabo, por eso inundaron de Guardaparques en su momento, inundaron de bienes propios a cada área y crearon un manto de cómo deberían funcionar las áreas naturales protegidas. Los sucesivos gobiernos lo que hicieron es que empezaron a ver a las áreas protegidas con el fin único del turismo, no con el fin único de la conservación para el turismo, porque estas cosas van de la mano. Nosotros como guardaparques sabemos que les tenemos que encontrar la vuelta económica a las áreas también porque sino es un área donde vamos a empezar a tener presiones de la sociedad…” señala. Y critica el enfoque que le dieron las sucesivas gestiones provinciales a la función de las áreas protegidas:“La visión de Closs, o el gobierno de Closs netamente fue turística. A él la conservación no le interesó…” evalúa.

Audio 2: las áreas protegidas.

Y agrega Diego “En un discurso conocido, comparó, hablando de la selva nuestra que tenía un costo alto para conservar en relación a lo que se hacía en Paraguay, relacionándolo con la soja. Lo que producía miles de hectáreas de soja en el sur del Paraguay  del otro lado cuánto generaban, entonces – decía- nosotros conservamos a un costo muy alto. Es la mirada irresponsable de los bienes naturales. Por eso la cuestión del político, hoy, que toma lo ambiental, es discursivo y coyuntural.” concluye.

Ambos describen un proceso de declive en las políticas ambientales llevadas adelante desde el Ministerio de Ecología que va acompañado del deterioro salarial y la precarización laboral:

“La verdad es que el Ministerio se precarizó de una manera sostenida, muy de a poco, casi silenciosamente”. – rememora Diego-  “Éramos testigos del abandono (…) Y paralelamente el deterioro del salario, que hoy, configura que el guardaparque no puede sostener la casa familiar, mucho menos el parque…”

De la Asociación de Guardaparques a la sindicalización:

La primera formade organización que generaron como Guardaparques fue la Asociación de Guardaparques de Misiones (AGuMis), que obtuvo su personería jurídica en 2007.

“Fue la herramienta que nosotros los guardaparques en principio pusimos para empezar a fortalecernos pero no de cara a conflicto” – expresa Diego, quien relata que en aquellos tiempos la situación laboral y salarial del sector  “era otra”. “Esa primera etapa de AGUMIS fue ponerse a disposición de la labor institucional, cómo hacemos para desde la Asociación mejorar las políticas del Ministerio sobre los parques. Asi fue como la planteamos inicialmente” recuerda.

Según relatan,  dos cuestiones los fueron llevando al camino de la sindicalización: por un lado el enfrentamiento de los guardaparques con el propio Ministerio a raiz del proyecto de camino de salida del Lote 8 en la reserva Yaboti por dentro del Parque Moconá: “donde la AGUMIS cumple con su mandato de defender los bienes naturales de toda la provincia, no sólo en los parques. (…) defendíamos la selva más allá de límite físico de un parque y el hecho afectaba al Parque Moconá. El lote 8 que es el lote que estaba pegado era el protagonista de un proceso que tenía que ver con que las comunidades recuperen territorio que finalmente lo recuperaron. Pero el tema fue que de golpe, de la noche a la mañana, aparece este camino que pedían las propias comunidades para poder salir al asfalto, por dentro del parque. Y ahi es donde nosotros intervenimos, porque estaban afectando el parque y había soluciones mejores que no iban a afectar el parque.” resume Diego. El conflicto por la construcción del camino se extendió desde 2014 por varios años y aún resta una resolución judicial sobre el tema, y marcó un antes y un después en la relación con el Ministerio de Ecología que incluyó sumarios, traslados y sanciones salariales a los guardaparques involucrados.

“Este combate inicial frente al atropello de un parque lo hicimos desde AGUMIS. Ahi se empieza a deteriorar, ya la AGUMIS no estaba a disposición de las políticas públicas del Ministerio de Ecología sino, ante un Ministerio que atropellaba a los propios parques nosotros salimos a enfrentarlos (…) Paralelamente, nosotros empezamos a visualizar que la AGUMIS era flaca ante el monstruo del poder” relata Diego, y Javier acota que ya antes del conflicto por el camino del Moconá, hacia el 2009  “nos dimos cuenta de que nosotros no podíamos tratar temas sindicales. Ahi fue donde las primeras reuniones casi sindicales se hicieron en zona norte, después en San Pedro y por último en la zona del Cuñapirú, en Salto Encantado. Dos o tres referentes de zona norte fueron a ver bajo que institución nos podíamos sindicalizar. En lo que fue salto Encantado escuchamos a los referentes de ATE y de una nos afiliamos. En ese momento éramos 85 guardaparques, los cuales entramos los 85 en masa y ahi empezó nuestra gesta como sindicato”|.

Diego Ciarmiello, en el acampe frente al Ministerio de Ecología, noviembre de 2019.

 

El Cuerpo de Guardaparques protagonizó en septiembre de 2018 un conflicto por reivindicaciones mínimas como recategorizaciones o la devolución del pago doble por trabajar fines de semana o feriados.  El reiterado incumplimiento de parte del Ministerio a los acuerdos alcanzados los volvieron a llevar a conflicto en mayo de este año. En septiembre, los guardaparques confluyeron con los trabajadores de las demás áreas de Ecología en un reclamo unificado que planteó reivindicaciones básicas como una recomposición salarial de urgencia y otros puntos a tratar con la apertura de una Mesa de Diálogo.

“Estamos sumamente orgullosos de estar en una mesa en la que podamos asumir, en conjunto del Ministerio de Ecología su problemática – expresaba Javier  –porque cuando nosotros tomábamos de manera sectorial el problema de guardaparques decíamos  ¿cuándo seremos 500? Lo mismo le pasó a ellos, porque Casa Central tiene una historia de conflictos. Ellos estuvieron mucho tiempo sin visualizar  que necesitaban salir a la calle. Hoy la necesidad de todo trabajador estatal les da que no están llegando a la olla. Es una cruda realidad de la provincia de Misiones, los empleados estatales son los más precarizados. (…) Nosotros hoy estar en conjunto con los compañeros de Casa Central nos suma orgullo… de ellos porque están peleando por sus cosas y de nosotros de poder estar con ellos, de poder decir “estamos todo el grupo ahora”. Gracias a la mala gestión de Juan Manuel Díaz estamos unidos, gracias al discurso del misionerismo hoy estamos unidos los trabajadores” manifiesta Javier, quien sobre el discurso misionerista opina: “ te usan el discurso del misionerismo, los recursos naturales son misioneristas y demás. Y a la hora de la verdad ves que es sólo cháchara porque a los recursos naturales no los están cuidando y mucho menos están cuidando a los trabajadores de los recursos naturales.”

Luego de dos meses de permanecer movilizados y en estado de Asamblea tras los cuales anunciaron un paro por tiempo indeterminado, los trabajadores del Ministerio de Ecología forzaron a las autoridades a ofrecer una solución al conflicto que contemple a todas las áreas, tal como lo habían planteado desde septiembre. Fue un triunfo de los trabajadores que superaron asi las reiteradas propuestas de las autoridades de brindar soluciones sectoriales para dividir la lucha.

Ese espíritu de unidad que finalmente se impuso quedaba expresado por Diego durante la entrevista: “La gente del edificio central nos conoce, nos valora, nos aprecia. Y que nosotros podamos estar  acompañándolos tiene un sentido solidario también. Somos parte de la misma institución, el objeto es la defensa de los bienes naturales, de la selva y aquí estamos todos juntos.”

 

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