“Estamos siendo un soporte para las familias más necesitadas”

Mientras la cuarentena impide a miles de trabajadores informales salir a buscar el sustento diario, los comedores y merenderos de las organizaciones sociales ven multiplicada la demanda de asistencia alimentaria. Reporterxs visitó emprendimientos solidarios y trae en esta entrega algunas de las  experiencias de la Corriente Clasista y Combativa. Audios.

 

La Corriente Clasista y Combativa (CCC) es una de las organizaciones sociales más extendidas en Misiones y en Posadas sus emprendimientos tienen presencia en varios barrios populares.  Reporterxs visitó el comedor de la chacra 147 de Villa Cabello, un comedor y un merendero en barrio Sol de Misiones para dialogar con sus responsables, quienes nos contaron sobre sus proyectos y la situación actual en los barrios.

Merendero de la CCC en barrio Sol de Misiones

Proyectos de Trabajo:

Una parte de las y los trabajadores nucleados en la CCC son beneficiarios del Salario Social Complementario, programa por el cual deben retribuir horas de trabajo. La organización permite a sus integrantes  elegir  el tipo de proyecto en el que trabajarán y una de las opciones es llevar adelante emprendimientos solidarios como merenderos o comedores comunitarios.

Recursos:

El acceso a los recursos necesarios para sostener emprendimientos solidarios varía de proyecto a proyecto.  En algunos casos, la organización logró la provisión de comida para algunos de sus comedores de parte de las cocinas centralizadas dependientes del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, pero otros comedores y merenderos se hacen – en la definición de sus responsables-  “a pulmón”, en base al aporte de las y los integrantes del proyecto y pidiendo donaciones a los vecinos.

Comedor de la CCC en la chacra 147. Es uno de los comedores asistidos por la Cocina Centralizada del Ministerio de Desarrollo Social de barrio Santa Rita.

También existe una ayuda creada a partir de la aprobación de la Ley de Emergencia Alimentaria en la provincia, que consiste en refuerzos alimentarios entregados por los municipios.

Organización:

Loli es la responsable del comedor y merendero que la CCC  tiene en la chacra 147 de Villa Cabello. Relata que desde hace tiempo que trabajan en el emprendimiento y  que desde hace poco el comedor fue incluido entre los que son provistos por una de las cocinas centralizadas del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia.

En el lugar funciona también por las tardes un merendero, que recibe el refuerzo alimentario brindado por la Municipalidad por la ley de Emergencia Alimentaria.  Ambas ayudas son fundamentales para sostener los emprendimientos solidarios y Loli las reivindica como un logro de la organización.

Loli, de la CCC. Pondera el valor de la organización a la hora de garantizar el acceso a la alimentación de los sectores más necesitados.

Audio: Loli, comedor de la chacra 147 de la CCC

“En el merendero no tengo problemas porque tenemos refuerzo, la CCC nos está ayudando un montón.  Gracias a Dios que tenemos todo y a través de ellos nosotros luchamos y gracias a ellos tenemos lo que hoy tenemos” – valora.

Informa que al comedor concurren personas de los barrios cercanos a retirar la comida, pero que también llegan familias de barrios alejados como Itaembé Mini y que si bien la provisión está asegurada por Desarrollo Social, la demanda aumentó con la cuarentena.
Tenemos mucha, pero muchísima gente acá. Cada vez viene más gente y a veces nos ponemos nerviosos porque estamos diciendo a ellos, ‘ no llenes la olla para que no le falte a otro’ ,  o sea que estamos ahi tratando de que todos vayan con su comida porque todos vienen por necesidad, hacemos lo posible para que a todos les alcance.” – se preocupa.

Entrega del almuerzo en el comedor de la CCC, chacra 147 de Villa Cabello. Los comensales acuden desde varios barrios a buscar sus raciones.

Loli relata que en su organización pertenece a la Comisión de Merenderos, en la cual evalúan las necesidades de los barrios y concluyen que “es impresionante la necesidad que hay, en todos lados. Pasan muchas necesidades la gente, entonces cuando vienen los chicos se les sirve a todos por igual” y pondera que “le ayudamos a la gente mediante de la lucha que nosotros tenemos”.

Sol de Misiones: Mónica y Jacqueline

Mónica es quien brinda el lugar en su casa de la manzana H de barrio Sol de.Misiones II para que pueda funcionar el comedor y merendero que asiste a ese sector del barrio. En el barrio, construido por el IPRODHA para familias que debían ser relocalizadas, hay otro merendero de la CCC a cargo de Mirta. El barrio es extenso y las necesidades son muchas.

Mónica y Jacqueline, sostienen junto a otros integrantes de la CCC un comedor y un merendero en la manzana H de barrio Sol de Misiones

Mónica relata que ya hace unos 14 años que pertenece a la CCC, a la que se sumó cuando aún vivía en la chacra 182, en las inmediaciones del Regimiento, y que motorizó la relocalización de 24 familias a Sol de Misiones.
Jacqueline es su hija, tiene 19 años y es una de las integrantes del equipo de trabajo que sostiene las actividades del merendero y el comedor. A diferencia del comedor de la chacra 147, no es asistido por el Ministerio de Desarrollo Social y por lo tanto, lo sostienen “a pulmón”.

“Nosotros empezamos con el proyecto de comedor por el tema de la necesidad del barrio. Acá en esta zona en que nosotros estamos no había comedores. Hace un año que estamos.”  relata Jacqueline sobre el origen del  emprendimiento, para el cual, relata, solicitaron asistencia por parte del Estado.

Nos fuimos a Desarrollo Social, pedimos para que nos den pero todavía no hay nada y ahora con el tema de la pandemia, peor para que no nos den…”  lamenta.

Se cocina para unas 50 personas dos veces por semana.

Sobre la manera en que sostienen el emprendimiento, explica: “Colaboramos entre todos los de Salario Complementario, ponemos algo de plata por mes, compramos todo, guardamos y hacemos dos veces a la semana. También a veces algunos vecinos colaboran.” – detalla, aunque expresa que lo que pueden cocinar nunca alcanza para la demanda que existe,
“Se llena de gente y la olla no da abasto. También hacemos merienda y no da…” –  relata, e informa que cocinan para entre 45 y 50  personas cada vez que lo hacen, y que si bien aclaran que no se cocina todos los días siempre quienes retiran la comida “preguntan si mañana va a haber”.

Jacqueline, de la CCC. Integra elproyecto de comedor comunitario de barrio Sol de Misiones.

Audio: Jacqueline, sobre la situación que atienden desde el comedor y merendero a su cargo

La situación de cuarentena también es parte de sus preocupaciones ya que significa mayor demanda de alimentos:
“Ahora con el tema de la crisis, de la pandemia que hay alguna gente tenía trabajo en negro, fueron despedidos, no tienen como mantener a sus familias, no les alcanza…” explica, y además, las medidas de Aislamiento Obligatorio los llevaron a tener que organizarse en grupos más pequeños para seguir trabajando. Si bien la atención de comedores y merenderos  es una de las actividades exceptuadas de la cuarentena, Jacqueline advierte que quienes se trasladan desde otros barrios para trabajar se arriesgan al desplazarse:
“Por el tema de la pandemia nos organizamos dos o tres por dia, por el tema de que no se pueden amontonar todos, entonces nos dividimos. A nuestro proyecto también viene gente de allá, de la Quaranta, de esa zona e hicieron el permiso, igual se arriesgan al venir en cole.” concluye.

Un Rincón de Esperanza:

Mirta encabeza el grupo de mujeres que trabaja en el merendero “Rincón de Esperanza” para el cual presta el lugar en su casa de la manzana G de barrio Sol de Misiones II.

Relata que lo iniciaron como un proyecto para cumplir las horas de trabajo requeridas en el programa de Salario Social Complementario, pero que a través del contacto con las niñas y niños que concurren se fueron involucrando con las necesidades que sufren las familias del sector.
“Vimos la necesidad que había en el barrio y lo implementamos como algo social hacia los vecinos”– expresa, y recuerda que cuando iniciaron el proyecto aún no contaban con asistencia para llevarlo adelante.
“En su momento las compañeras empezaron a aportar de su bolsillo lo que tenían, ponían para poder hacer la merienda porque la organización, nuestra organización la CCC no contaba con suficiente ayuda para los merenderos. Yo me fui involucrando dentro de la organización, pidiendo ayuda para el merendero y explicando cuál era la situación de acá del barrio y ellos empezaron de a poquito a ayudarnos.” repasa.
“Hoy por hoy no es solamente trabajar por el proyecto sino es trabajar para los chicos, porque todas nos involucramos y vimos la necesidad que hay acá y hay muchos chiquitos…” – se preocupa, y dice que la última vez que elaboró un listado había 73 niños en su padrón pero luego se sumaron más.

Desde el año pasado, el merendero Rincón de Esperanza recibe el refuerzo alimentario entregado por el municipio por la implementación de  la Ley de Emergencia Alimentaria:
“Mi merendero tuvo la posibilidad de ganar un lugarcito dentro de los cupos que le dieron a nuestra organización que en realidad es muy poco” – evalúa,  y se refiere a que cada semana retiran una ayuda que consiste en entre 3 y 4 paquetes de cereales, 8 cajas de leche, 2 o 3 kgs de azúcar, y que a veces reciben una ayuda extra. Sin embargo, insiste en que toda ayuda es insuficiente ante la situación de necesidad que afrontan y que las niñas y niños que concurren a tomar la merienda “No es que te toman un solo vasito, dos, y tres y cuatro también” relata.

Audio: Mirta describe la situación de extrema carencia alimentaria de las familias a las que asisten.

Mirta admite que si bien orientan la ayuda alimentaria a niñas y niños,  saben que las familias comparten los alimentos y menciona varias anécdotas en que los más chicos les cuentan que comparten la merienda con hermanos mayores, o con las madres y los padres que también tienen hambre.

Conocer la realidad del barrio:

Uno de los aspectos que Mirta resalta del trabajo que realizan es que les permite conocer de cerca la realidad que están atravesando las familias que viven en el barrio, conformadas por trabajadores informales y entre los cuales la cuarentena golpea directamente la fuente de sustento de los grupos familiares.

“Yo me tuve que acercar a cada familia y ahí fui conociendo la situación de cada familia de las que están dentro del merendero” – cuenta.

Sobre la situación actual, describe: “Se agravó porque hay muchas personas que no pueden salir a hacer su trabajito de cortador, de vendedor, de pintor o de albañil, y están estancados en la casa esperando una ayuda de donde puedan conseguir. Hay gente que está dependiendo para comer de un comedor, de una olla”  enfatiza y critica la falta de ayuda por parte del Gobierno:

“El gobierno es muy reacio a ayudar a las organizaciones, a nuestra organización principalmente – caracteriza- Y se hacen las cosas para la gente porque se ve, no es que lo que se le saca al gobierno se lo embolsillan nuestros dirigentes, no es así. Nosotros en realidad estamos siendo un soporte para las familias más necesitadas en este momento.” – destaca y reclama que la gestión de la crisis alimentaria debería dejarse en manos de las organizaciones sociales que hace años trabajan en los barrios:

¿Por qué no les dan a las organizaciones que sabemos y que estamos funcionando como comedores, como merenderos una buena ayuda? Porque nosotros sabemos la situación de nuestros vecinos, de los niños que vienen, de las familias…  Sabemos cuántos son en cada casa, entonces yo sé lo que les tengo que dar, cuánto le tengo que asistir a ese pequeño que viene hoy a buscar la leche o a buscar un plato de comida… Hasta ahora no me cabe en la cabeza por qué les dejan de lado a las organizaciones que si saben cuál es la situación social que está viviendo hoy el país y los barrios.” finaliza

 

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