Mandaderxs

Bicimandados, motomandados, deliverys, repartos. Son algunas de las maneras de nombrar la actividad de entrega de productos a domicilio que realiza un número creciente de trabajadoras y trabajadores que prestan un servicio que en la situación de cuarentena cobra mayor importancia. Reporterxs dialogó con Facundo, Laura y Tatiana, quienes desde diferentes experiencias y trayectorias nos cuentan sobre su trabajo de reparto. Audios.

Servicios de mandados que se solicitan por teléfono, entregas de productos que se acuerdan entre clientes y vendedores o pedidos que se realizan a través de una app de teléfono móvil: diferentes operatorias de entrega de productos que se concretan con el trabajo de una persona que se sube a una moto o una bicicleta y lleva un pedido a domicilio.

El contexto de aislamiento social obligatorio pone de relieve a muchos de los oficios cotidianos a los que en otra situación no se los miraba con demasiada atención. Es el caso de los envíos a domicilio que son una parte del servicio prestado por emprendimientos comerciales y cuya importancia cuarentena aumentó.

El incremento de los emprendimientos que recurren al envio a domicilio para mantener sus ventas es comentado por Facundo, quien trabaja para una empresa multinacional de envíos que meses atrás inició sus actividades en Posadas:
“… entró el 16 de septiembre, somos nuevitos todavía. Arrancó bastante bien, hay mucha demanda, lo bueno es que el delivery es para la gente hoy en día por el tema de la cuarentena” – define, y resalta: “Los restaurantes hoy que están en estado crítico, somos los únicos que les salvamos para llevar las viandas o el menú a cada cliente.”

Audio 1: Facundo, hace bicimandados ´para una empresa de repartos.

 

La empresa para la que trabaja Facundo posee una app para teléfonos móviles a través de la cual los clientes pueden contactar a una cierta cantidad de comercios para realizar compras on line que son enviadas a través del servicio de mandados.

El trabajo de los cadetes, que tienen tres puntos de base en la ciudad, se distribuye por zonas a través de la misma app.
“Como bases usamos el Híper ( …) y la (plaza) 9 de Julio y la (plaza) San Martín. Cuando nos toca un pedido nos esparcimos a cada local a buscarlos “ explica Facundo.

Respecto al régimen laboral que tienen, detalla: “Tenemos seguro contra terceros, seguro de vida, somos monotributistas cada uno, pagamos nuestro monotributo y cobramos por semana.”

Ese carácter de “no empleados” de la empresa les da cierta libertad para definir sus días de trabajo: “Trabajamos todos los días y como le prestamos un servicio a la empresa nosotros elegimos los días y los francos que queremos tomarnos.”
El costo del servicio de delivery está detallado en la app y el mismo varía entre los $ 59 a los $ 120. Facundo aclara que si bien toman los pedidos a través de la app de la empresa, también toman pedidos de manera personal como extras:
“Hay gente que nos pide el numero de cada compañero por si alguno quiere hacer un extra más” y en ese caso cobran $ 70 por cada entrega.

Sobre los recaudos que toman en la situación de pandemia ante posibles contagios, Facundo explica que cuidan el contacto con las y los clientes:
“Ahora con el tema de la cuarentena dejamos la mochila en el piso y dejamos el producto arriba. Damos un paso para atrás, dejamos que el cliente se sirva y si nos tiene que pagar que nos deje en la mochila. Asi es más o menos el trato.”

Independientes:

Laura y Tatiana trabajan cada una por su cuenta, con sus propios medios de movilidad. En ambos casos, su decisión de ponerse a trabajar en reparto está vinculada a la especial situación que se planteó con la cuarentena, si bien Laura relata que ya había hecho el mismo trabajo con anterioridad.
Tatiana es fotógrafa y se encontraba iniciando proyectos de viaje cuando se dictó el aislamiento social obligatorio, por lo que debió regresar a Posadas:

 

“Yo había empezado a viajar, estaba ya por Wanda yendo a Iguazú cuando pasó todo esto de que tuvimos que aislarnos obligatoriamente asi que tuve que volver. Y bueno, se me ocurrió hacer esto. Igual tenía pensado ya desde antes hacer mandados pero más a nivel provincia, entonces fusionaba los viajes con trabajo y bueno, pasó todo esto y no se puede viajar. Y la fotografía también, es otro de los rubros que está más golpeado con todo esto. Sesiones no podés hacer, no podés ir a los lugares…” – describe.

Audio 2: Tatiana, reparte pedidos en su moto y trabaja por su cuenta.

Tatiana tiene una moto acondicionada para viajar con dos portaequipajes a la cual le agregó una caja para el reparto. Cuenta que inició la actividad recientemente y de manera autónoma: “La idea es trabajar sola por mi cuenta, y bueno si después crece y se quiere sumar gente no hay problema. La idea es que siempre sea un proyecto abierto, que sea un proyecto solidario también, no solamente un trabajo más…” define Tatiana, quien advierte que no intentó promocionar sus servicios de manera masiva, sino a través de contactos personales “y esperando que el boca en boca haga lo suyo. Estoy mandando el flyer a mis amigos, subiendo a mis estados en facebook también, por ahora no lancé masivamente, quiero ver cómo va impactando recién el tema.”

Sobre el servicio que brinda, detalla que más que nada realiza entrega de paquetes, pero que ve la posibilidad de brindar otros servicios: “también lo que se podría llegar a hacer es trámites, pago de boletas, compras también se podrían hacer, que me den una lista de artÍculos y yo después se los llevo a la casa” propone.

Reparto para consumo consciente:

Laura edita y confecciona libros artesanales y otras publicaciones. Si bien continúa trabajando, la cuarentena afectó los circuitos de comercialización de ese tipo de emprendimientos como las ferias en espacios públicos.

Audio 3: Laura, reparte en bicicleta bolsones de verduras orgánicas en la zona centro.

Eso la llevó a retomar la actividad de reparto que ya había realizado en otros momentos:
“Siempre trabajé de manera independiente, apuesto a eso en cualquier situación, pero en esta situación concreta en la que lo que venía haciendo se ve dificultado se me ocurrió retomar una actividad que yo ya había hecho en situaciones anteriores que es entregar pedidos con la bicicleta” relata sobre su actividad actual. “Entonces comencé a trabajar con unos amigos que tienen un negocio de productos naturales – tanto de medicina como de alimentación- y una vez por semana les llegan bolsas de verdura orgánica. Previamente a eso las personas hicieron ya sus pedidos, asi que a las personas que viven en la zona centro y alrededores yo les reparto en bici. Los clientes me pagan aparte.” aclara.
Laura ve a este trabajo como una forma de ganar algo de dinero y también de tener la posibilidad de no estar todo el tiempo encerrada:
“Me resuelve la posibilidad de salir, a mi me parece muy importante salir, no creo que sea nada sano quedarse en casa asi como una obligación y como algo permanente y que no se sabe hasta cuándo. Me hice el permiso, mejor para mi, entonces puedo andar, también socializo con la gente que es lo que me gusta” – admite.

Flyer promocional del servicio de reparto en bicicleta de Laura.

Su autonomía en el trabajo tiene el límite de que necesita y le conviene trabajar para alguien que le garantice una cierta cantidad de entregas en la misma zona:
” Como el negocio tiene reservados muchos pedidos me permite en una sola jornada laboral ganarme un dinero que de otro modo no lo podría hacer. La contra es que hay que depender de otro grupo que sea el que concentre los pedidos. Porque si yo lo hago de manera individual me van a llegar pedidos aislados y desconectados que no me permiten tanto hacer un recorrido y me rinda el dinero, la relación entre el tiempo, el esfuerzo que es también andar en bici y el dinero.” reflexiona.

Sobre el sector para el que trabaja, rescata su opción por los emprendimientos pequeños, dirigidos al consumo consciente y con sentido cooperativo. “A mi siempre también por una cuestión de coherencia me gusta que sean negocios chiquitos, que están apostando a una nueva economía. Eso en lo que se pueda en el margen de lo posible.”

Sin embargo, aclara que no lo ve como una actividad a futuro:
“Habiendo pasado los 33 años yo ya había dicho que no quería hacer más esto. Ahora volví a hacer por esta situación particular y la verdad es que la paso re bien, yo me re divierto y encima junto una plata, pero no lo veo como algo en que quiera proyectarme acá. Para nada.”
Sobre la manera de organizarse para trabajar, reivindica la autonomía y la autogestión:
“Yo hago esto de manera autónoma y toda la plata que gano es para mi, lo cual me parece lógico, pero sé que hay otras maneras en que se están manejando los bicimandados que es una manera mucho más explotadora en la intermediación que hay. Sé que hay empresas que contratan a chicos que andan en bici, que después cobran lo mismo que cobro yo, $ 60, $ 70, mas o menos, dependen de la distancia, y que después encima esos chicos les tienen que dar un porcentaje todavía a la persona que se avivó de hacer de intermediario. Eso me parece re injusto y nunca me sumaría a uno de esos emprendimientos. Les diría a los chicos que se independicen, que lo pueden hacer solos, que no necesitan a ninguna empresa que los explote. De última juntarse entre cuatro, distribuirse.” propone.

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