“Nos ponen a nosotros en la situación de decidir quién come y quién no”

La organización Barrios de Pie se manifestó ayer en la Plaza 9 de Julio en demanda de mejoras en la asistencia alimentaria para comedores y merenderos. Reporterxs dialógó con algunas de las coordinadoras de estos emprendimientos solidarios que ayudan a paliar el hambre en los barrios populares. Audios.

 

“Estamos desbordados hace un buen tiempo” – caracteriza Lucía, responsable del merendero y comedor que Barrios de Pie sostiene en barrio Los Manantiales. “Vinimos a ver si hay alguna posibilidad de poder tener una respuesta favorable al tema del hambre” – expresa Noelia, responsable del merendero Fortaleza de la chacra 158. “Hace tres semanas que no nos alcanza la leche”– informa Mirta de barrio Belén.

Los testimonios son retazos de una realidad que se impone en los barrios más humildes, en los cuales gran cantidad de trabajadoras y trabajadores cuentapropistas se ven impedidos de buscar su sustento por las medidas de Aislamiento Social Obligatorio y recurren a comedores y merenderos para paliar la urgencia alimentaria de sus familias.

La situación pone en crisis a las organizaciones que se ven desbordadas en las demandas de alimentos y cuestiona el papel de los Estados a la hora de garantizar el acceso a la alimentación para todas las personas.

Asistencia alimentaria insuficiente y de mala calidad:

Decenas de integrantes de Barrios de Pie expresaron las exigencias al Estado provincial, entre las cuales se cuentan la de mayor asistencia alimentaria y de mejor calidad, y además incluyeron la demanda de mejores condiciones salariales y laborales para quienes trabajan en las cocinas centralizadas del Ministerio de Desarrollo Social.

Las cocinas centralizadas proveen alimento cocido a unos 40 comedores barriales en Posadas y según explica Noelia, del merendero Fortaleza, el aporte es muy importante. Sin embargo, ayer denunciaron la mala calidad de la comida que se está entregando y trajeron a la plaza una muestra de lo que reciben para repartir a las familias beneficiarias de los comedores.

“En total tenemos alrededor de 26 merenderos en Posadas y Garupá, que los vamos sosteniendo día a día y es realmente un compromiso y una responsabilidad  que asumimos” – explica Noelia – “nos gustaría que esa responsabilidad la tengan la gente que nos trae comida preparada a los barrios y que esté en condiciones para dársela a la gente.” dice en referencia a la comida que reciben de la cocina centralizada del barrio Santa Rita.

Noelia, responsable del merendero Fortaleza de chacra 158.

Existen otras cocinas centralizadas que distribuyen alimento y las coordinadoras de comedores dicen que la calidad de la comida suele ser mejor en algunas, pero que lo que reciben para distribuir es insuficiente:  “En otros merenderos cuentan que es linda la comida, pero las raciones son muy pocas.  Son muchos tupper los que vuelven vacíos a sus casas…” relata Noelia.

Lucía, responsable del merendero y comedor de barrio Los Manantiales describe una situación parecida:

“Nosotros tenemos un merendero y comedor. La situación que tenemos es que estamos desbordados hace un buen tiempo. Hicimos los reclamos, la verdad es que la comida viene en muy mal estado últimamente, mucha agua. Nos ponen a nosotros en la situación de  decidir quién come y quién no porque vos tenés que ver, priorizar. Tomamos la decisión de servir hasta 30 tupper porque es lo que podemos llenar con la olla que tenemos y a veces hasta esos tupper tienen que volver 4 o 5 medio vacíos porque no llegamos, o no les damos porque no llegamos.”- describe.

Lucía, responsable del comedor y merendero de Barrios de Pie en Los Manantiales.

Mirta, de barrio Belén, también denuncia la mala calidad de los insumos que reciben para alimentar a niñas y niños:

“Tengo un merendero y falta leche y que cambien la leche… No sólo porque somos humildes nos van a dar la leche más trucha…” – se queja y explica que la mala calidad de los insumos se suma a que son insuficientes:

“Ahora estamos tres veces por semana porque no alcanza…  Vienen más de 80 chicos. Hace tres semanas que no nos alcanza la leche…” lamenta.

Mirta, responsable del merendero de barrio Belén.

Además del alimento cocido de las cocinas centralizadas las organizaciones sociales suelen recibir alimentos secos de parte del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia y de la Nación. Además, la ley de Emergencia Alimentaria sancionada en 2019 dispuso la entrega de ayudas de emergencia por parte de las municipalidades que en general sirven como complementos para los merenderos.

Sin embargo, el aumento de la demanda en el contexto de cuarentena hace que toda la ayuda estatal sea insuficiente y son pocos los comedores y merenderos que pueden abrir todos los dias.

“Nosotros tenemos merienda, a veces se hace cena, a veces son almuerzos… y diferentes actividades que se sostienen en el merendero”– relata Noelia sobre las actividades que realizan en la chacra 158 y explica que distribuyen la ayuda de forma rotativa entre los merenderos y comedores, y que de eso depende cuándo pueden cocinar.

“Recibimos (asistencia) desde el Ministerio, que también pedimos la posibilidad de que nos aumenten los insumos que nos dan para poder seguir paliando esta situación … Ellos nos dicen que no hay manera de un aumento con esta economía que estamos atravesando pero por ahí nosotros pensamos que no es el problema de que venga más plata o mas fondos sino por ahí ver el tema de cómo se está repartiendo eso, a quiénes se les está dando, que supuestamente tiene que llegar a la gente y no está llegando…” reclama, en referencia a que entienden que hay ayuda social mal canalizada en toda la provincia.

Lucía relata que además del alimento que reciben de la cocina centralizada, intentan cocinar en su comedor para las familias que lo necesitan, pero que para eso dependen de donaciones:

“Yo en mi caso para poder cocinar – los días que cocino –  lo hago con donaciones de gente de buen corazón que nos acerca” – aclara.

La organización llevó una muestra de la comida que reciben para distribuir y denunció su mala calidad.

Situación laboral de cocinerxs:

El reclamo incluyó la situación laboral de las cocineras y cocineros de las cocinas centralizadas dependientes del Ministerio de Desarrollo Social:

“También vemos la situación de la gente que está trabajando en la centralizada de manera informal. Por ellos también pedimos que el Gobierno se haga cargo, que los ponga en blanco, que tengan ellos también la posibilidad porque entendemos también de ahí la calidad del trabajo” señala Lucía.

Además, desde la organización consideran que sus propias compañeras están en condiciones de trabajar en las cocinas cenntralizadas:

“Nos ponemos a disposición para trabajar en conjunto, poder cocinar en conjunto porque tenemos a las compañeras que tienen el carnet sanitario y están aptas para  hacer este tipo de trabajo  y poder cooperar.” – propone Noelia.  “Creo que si hacemos las cosas juntos podemos salir adelante y hacer las cosas bien.” concluye.

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