Una prueba improbable: ¿Una nueva causa armada?

 

El martes  29 de septiembre comenzó en Posadas un nuevo juicio oral por el asesinato de Pablo Fraire. El hecho ocurrió hace casi 18 años. Ya tiene dos condenados en un juicio realizado en 2009. En este nuevo debate el imputado es Gabriel Leal, la prueba con la que lo incriminan es el ADN encontrado en un pelo que fue perfilado casi trece años después del crimen. Para varios genetistas, entre ellos uno de los peritos de parte, “es prácticamente  imposible obtener un perfil de la calidad que se obtuvo en ese pelo” tantos años después y sin haberse resguardado la evidencia.

El 25 de noviembre del 2002 fue asesinado Pablo Fraire, un joven de 28 años que habría ido a una cita para comprar algunos elementos de electrónica y negociar la compra de una moto. El crimen habría ocurrido entre las 20 y 20.30 de ese lunes. Si bien fue una puñalada la que le provocó la herida fatal, el cuerpo presentó lesiones y cortes múltiples, también signos de estrangulamiento leve.

En el 2009 por esta misma causa ya fueron condenados a prisión perpetua Oscar Castel y Gustavo Aranda Alvarenga, a quienes se los consideró coautores del hecho. La condena fue dictada por los jueces Marcela Leiva, Horacio Gallardo y Fernando Verón.

Leiva y Verón son los mismos jueces que integraron el Tribunal que sentenció  a cadena  perpetua a Cristina Vázquez, Cecilia Rojas y Ricardo Jara por el asesinato de Ersélides Dávalos. Cristina y Cecilia fueron absueltas por la Corte Suprema de Justicia el 26 de diciembre del 2019 en un fallo que denunció que esa causa   “resultó ser un ejemplo de un proceso indebido en el que se negó la vigencia del principio de inocencia y la aplicabilidad al caso del in dubio pro reo y que ello se debía a la revisión parcial y sesgada que se había hecho del fallo”. Cristina apareció muerta 8 meses después de su absolución.

En este nuevo debate interviene el Tribunal Penal Nº 2, presidido por Gregorio Busse e integrado por los jueces subrogantes Juan Manuel Monte  y Miguel Ángel Faría.   El imputado es Gabriel Leal, hermano de Oscar Castel,  quien fuera extraditado desde España en octubre del 2014. Lo  acusan de homicidio calificado por ser cometido con el concurso de dos o más personas, alevosía y criminis causa.

El acusado, Gabriel Leal (derecha) junto a su defensor Dr. José Luis Rey.

La única prueba concreta de su supuesta vinculación con el hecho es un perfil de ADN obtenido  de  un pelo que fue hallado en la remera de la víctima trece años después de ocurrido el hecho. Algo “prácticamente imposible”, sostiene el  genetista  Roger D’Errico, presidente del Colegio de Genetistas de Misiones, miembro de la Sociedad Argentina de Genética Forense (SAGF) y de la Sociedad Latinoamericana de Genética Forense (SLAGF), docente de la Facultad de Ciencias Exactas Químicas y Naturales,  quien ofició de perito de parte de la defensa en esta causa.

“Es prácticamente  imposible de obtener un perfil de la calidad que se obtuvo en un pelo. Es muy difícil un marcador, ni siquiera un perfil parcial… En este caso se obtuvo un perfil casi completo, realmente es imposible y uno diría es casi un milagro obtener un perfil así de un pelo”, destacó D´errico en la segunda audiencia de este debate oral.

D´errico sustentó su afirmación en el tiempo transcurrido y en la forma en que se guardó la prenda que se analizó en el 2015 y de donde se supone extrajeron el ADN que implica a Leal.   “Pasaron trece años aproximadamente entre que se recolectaron y analizaron, (…)  además de haber sido mucho  tiempo  (el) que pasó  y por lo tanto habría ya una degradación natural de ese poquito ADN que debería  haber habido inicialmente, esas muestras no estuvieron bien conservados …  por ejemplo la remera donde se encontraron los pelos, inicialmente se guardó en una bolsa plástica, lo cual es totalmente lo que no se recomienda con las muestras de ADN porque la humedad se sabe degrada el ADN, es  uno de los factores que lo degradan, además esa remera estaba mojada con sangre que estaba fresca todavía cuando se la pone en una bolsa de polietileno, y así se la conservó mucho tiempo, al punto que cuando se hace la primera pericia genética, en  el laboratorio de la UNAM en ese momento, la remera tenía hongos”, advirtiendo así que las muestras estaban contaminadas con microorganismos, tal como lo reiteró la también genetista Karina Arguelles,  quien en el  2004 realizó el análisis genético sobre la misma remera y determinó que no pudo encontrarse ningún perfil genético.

Dr. Martín Ayala, actor civil en representación de la familia de la víctima (der). A su lado, el fiscal Martín Rau y al fondo, el tribunal.

Las otras pruebas son testimonios, indicios, reconoció el abogado Martín Ayala, actor civil en esta causa en representación de la familia de Fraire, para quien el ADN es “una prueba que entiendo va a ser crucial para la dilucidación de este debate”. Una prueba que fue cuestionada fuertemente con el testimonio de D´errico, quien  sostuvo que un perfil genético como el que se encontró en la remera de la víctima solo pudo haber sido extraído de un pelo fresco.

 “Si yo veo algo así… si realmente viene de un pelo, es pelo fresco, reciente, no un pelo antiguo. Pero cómo llegó eso ahí, la verdad eso ya escapa a mi conocimiento, puedo elaborar teorías pero sería teoría”.- expresó el genetista.

 

Tres milagros

Para Leal y  su defensa ese pelo, esa evidencia fue “plantada” en la remera de la víctima. Un pelo que habrían extraído del imputado una vez ya extraditado al país en el 2014. Eso explicaría la calidad de la información genética que arrojó la evidencia.  Es decir es ADN de Leal pero extraído de un pelo fresco, no de una evidencia recolectada en la escena del crimen en 2002.

Con respecto a los otros dos pelos encontrados también en la remera de la víctima y que se presume son de Pablo Fraire, el perito genetista planteó las mismas objeciones vinculadas al tiempo transcurrido y a la falta de conservación de la muestra. “No solo se obtuvo un perfil con esas características de un pelo, sino que se obtuvieron tres perfiles de tres pelos diferentes, conservados igual, mal conservados, decía no solo ocurrió un milagro, sino tres milagros”.

Dr. José Luis Rey, uno de los abogados de la defensa de Leal. También fue el primer juez de la causa que ahora llegó a juicio.

También agregó que nunca se podrá saber con certeza si esos pelos realmente le correspondían a Pablo Fraire porque “en realidad nunca se le hizo el perfil genético a la víctima, ese perfil no se conoce. No se tomó la muestra de referencia, lo usual hubiera sido que en el momento del crimen sabiendo que iba a haber pruebas genéticas a la víctima se le tomen muestras de referencia que pueden ser tejido sanguíneo, tejido muscular, uñas dependiendo del estado de conservación en ese momento. Lo usual, lo correcto hubiera sido en ese momento tomarle las muestras y establecer el perfil de la víctima”.  Esos pelos fueron comparados con los perfiles de ADN del hermano y del padre de Pablo, pero no del joven asesinado en el 2002.

Para la defensa, con lo aportado por el perito genetista, debería quedar totalmente desacreditada la prueba de ADN. Sin esta prueba no queda nada que pueda ubicar a Leal en el lugar de los hechos y tampoco hay nada que pueda sostener la hipótesis de la fiscalía que fueron tres los involucrados en el asesinato. “Todo permite establecer con cierta seguridad inductiva que el autor del homicidio fue una sola persona, esto queda claro en los tipos de lesiones y que esas lesiones se produjeron con el arma que se encontró, lesiones superficiales excepto una que corto la arteria aorta”, sintetizó el Dr. Eduardo Paredes, abogado defensor de Leal.

La declaración de Penacino

Este lunes 5 de octubre declaró como testigo el Dr. Gustavo Penacino,  Director de Análisis de ADN del Colegio de Bioquímicos de la Ciudad de Buenos Aires, quien  realizó la pericia genética sobre los tres pelos que él mismo encontró en la remera analizada en el 2015, trece años después del crimen. Los resultados fueron remitidos al Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial de Misiones el 10 de junio del 2015.

En su testimonio reiteró las conclusiones  a las que había llegado en ese momento de que el pelo hallado en la remera coincide en un 99,9% con el perfil de Gabriel Leal. Lo que no pudo precisar es “la edad” de ese pelo: “No podemos determinar cuándo fue arrancado o caído el pelo desde el material genético”- admitió.

Ante el planteo de la defensa de Leal sobre las opiniones de expertos genetistas y la bibliografía “unívoca” que hay sobre el tema de que es “improbable” que se pueda obtener un perfil genético como el que se encontró, teniendo en cuenta el tiempo transcurrido y la forma de conservación de la evidencia, el Dr. Penacino  contrarió la opinión de los genetistas y sostuvo: “No es cierto que muchos años después no pueda haber ADN nuclear en un pelo, se puede conservar mucho tiempo”.

 

La voz de Leal

En la primera audiencia del debate declaró Gabriel Leal, imputado y con prisión preventiva desde el 2014. Negó haber estado en el lugar y el momento en que se produjo el crimen.

“El día de la fecha yo estaba en la calle Honduras al 2654, estaba junto a un testigo muy importante,  Tomás Andino. Él puede corroborar que yo estaba en ese lugar”.  Negó que haya salido de manera ilegal del país. “Yo me fui a España dos años después del hecho con cédula argentina.  Salí por Ezeiza con pasaporte y cédula argentina.”

Gabriel Leal, el acusado. Fue extraditado desde España en 2014. En 2015 se detectó su ADN en un pelo encontrado en la remera de la víctima. La prenda había sido peritada en tres ocasiones anteriores, sin que se encuentre en ella material apto para realizar estudios genéticos.

Leal fue detenido en España en noviembre del 2013 en la Isla de Mallorca. A raíz de una  infracción de tránsito la policía de esa localidad cotejó su documentación y encontró una orden de captura librada por la justicia misionera el 15 de abril del 2005, meses después de su salida legal del país.

Pidió que se investigue cómo llegó el pelo a la remera de la víctima casi trece años después del hecho, una remera que ya había sido analizada en el 2004 sin que se hubiera encontrado nada.  “Cómo pueden encontrar un pelo mío, aparezco yo y encuentran un pelo. Me gustaría que investiguen a Guarda que fue quien armó todo esto, yo creo que están apuntando la investigación para el lado que no es”, agregó.

Leal llegó, extraditado, a Misiones el 11 de octubre del 2014 y desde entonces permanece detenido en la Unidad Penal de Loreto. Ya lleva más casi 7 años de prisión preventiva contando el tiempo que estuvo preso en España esperando que se resuelva el pedido de extradición.  “Ojalá se haga justicia para vos y tu familia. Acá  hay dos familias que no están sabiendo la verdad” le dijo a Florencia Fraire,  hermana de la víctima, quien está en el recinto en calidad de actor civil.

Proyecto Inocencia en Misiones

El Capitulo Argentina de  Proyecto Inocencia se interesó desde el 2016 en la Causa Fraire. La ONG  llegó al país en el 2013 de la mano del cineasta e investigador Enrique Piñeyro, quien sintetizó en el film documental “El Rati Horror Show” el armado de la causa judicial que condenó a Fernando Carreras, quien fue absuelto también por la Corte Suprema de Justicia tras quedar en evidencia “la discrecionalidad de la policía para el uso ilegítimo de la fuerza letal, el fraguado de causas y la anuencia judicial para incorporar esas pruebas como válidas, teniendo como consecuencia condenas injustas a personas inocentes en una estructura judicial deficiente”.

Proyecto Inocencia también intervino como amicus curae pidiendo en su momento la absolución de Cristina Vázquez y Cecilia Rojas.

En el 2016, un grupo de estudiantes avanzados de la carrera de Derecho  de la Universidad Gastón Dachary comenzó a analizar la sentencia del primer juicio en el que resultaron condenados a perpetua, Oscar Ramón Castel  y Gabriel Gustavo Aranda.

Este nuevo juicio también está siendo  seguido con atención, y de haber condena Proyecto Inocencia ya anticipó que intervendrá pidiendo la revisión de la misma.

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