Guaraní, el idioma de las raíces

Una vez a la semana, Casa Matriz es el lugar en que un grupo de personas se reúnen para hablar en guaraní. No es un curso, aclaran, sino un espacio para aprender, hablar y mantener la lengua. En la nota, cada integrante del grupo relató su experiencia personal y la búsqueda de aprender o reaprender un idioma en una búsqueda casi siempre ligada a la propia identidad. Audios.

 

Laura: “Hablar para recordar”

“La idea es recordar un idioma que creo que ya lo tenemos en nuestro interior, de los genes, de la sangre, y está muy cercano. Por intermedio de una generación se cortó pero estamos interesados en recuperarlo.” – introduce Laura, una de las anfitrionas del grupo.

 

Se refiere al idioma guaraní, que aunque es el idioma histórico en esta región, en Misiones ha sido condenado a la marginalidad, recluido en los ámbitos domésticos y su uso ha declinado.

A lo largo de la charla, varios integrantes del grupo mencionan un corte en la trasmisión generacional de la lengua ancestral y el propósito de reunirse es generar un ámbito donde hablarla. Para Laura, se trata de traer al presente y ejercitar un rescate de una lengua que sigue estando en las proximidades:

“Acá en Posadas es un poco más difícil continuar con la oralidad porque se ha ido perdiendo,  así que esta ronda, esta avañe´e jere, es para poder encontrar lugares donde podamos comunicarnos, aprender cosas, recordar lo que ya sabemos cada uno y por ahí pensamos que no sabemos. Nuestros padres, madres, seguro que uno de nuestros padres o madres habla guaraní, lo tenemos muy cercano. Entonces tenemos que hacer un pequeño esfuerzo nomás para que no se corte.”

Dentro del grupo hay distintas experiencias con el idioma, pero en casi todas el guaraní se habló en algún momento en el ámbito familiar y fue desplazado por el castellano.  La idea del grupo es que cada integrante aporta lo que sabe, lo que recuerda o lo que en algún momento pudo estudiar.

“En estos años yo he ido estudiando cuestiones de la gramática, de la estructura del guaraní y ese es mi aporte acá.  Igual sé que solo eso no sirve si no lo hablamos realmente. Entiendo que una lengua se conserva solo si se habla y no si se escribe, asi que para hablar se necesita más gente y no meramente teoría escrita en un papel, asi que eso es la reunión esta.” – resume Laura.

 

Valeria: desde el seno familiar a los viajes en la región

“Hay guaraní en mi familia”– sostiene Valeria, quien sin embargo afirma no haberlo aprendido en ese ámbito. “Mi abuela es paraguaya, yo la verdad es que no me acuerdo mucho de ella hablando en guaraní, aunque dicen que hablaba todo el día… de la que si me acuerdo es de Erme, que es la chica que nos crió, que ella si estaba siempre con su prima hablando en guaraní…”– rescata Valeria de sus recuerdos de infancia.

Audio: Valeria.

Su interés por aprender la lengua también tiene que ver con experiencias de viajes:

“Lo que me llama más la atención en el guaraní, además de esa cercanía, es que hay muchas palabras que nosotros ocupamos o de lugares donde estuvimos que tienen su raíz en el guaraní, y que por ahí ir descifrando me parece lindo, me parece un misterio… Me pasó mucho en el norte de Brasil de ir escuchando mucho más de tupi guaraní y de ir tratando de ver qué significaba…Siempre tuve como una inquietud porque me parece lindo, me parece muy poético el guaraní”- opina.

Otra experiencia que relata es una visita al Centro de Interpretación de las Ruinas Jesuíticas de San Ignacio, donde una de las actividades es escuchar un cuento en guaraní y poder leer su traducción al castellano: “fue una experiencia que a mí me quedó como re marcada, me encantaba el sonido de las palabras”

También relata haber intentado aprender el idioma en viajes por el Paraguay:

“Estando en Paraguay intenté aprender y se me hizo muy difícil y ahora con esto siento que puedo ir más de a poquito, más a mi ritmo, ir escuchándolos a los compas, quedándome con algunas palabritas…” – rescata Valeria.

Camila: “La lengua madre de la zona, aprender para compartir”

Camila, cordobesa de origen,  vincula su interés por el idioma con la posibilidad de viajar y conectarse mejor con la gente en cada uno de los lugares que recorre:

“Me inspira mucho viajar y en el viajar hablo de  intercambiar con otras culturas, aprender bien desde adentro, (…) intentar siempre que llego a un lugar no ir con mi pasado, con mi raíz sino ir desde cero y nutrirme del lugar entonces siento que soy con el  lugar y con la gente que vive ahí.” – define.

Audio: Camila.

“Si bien ahora no se puede viajar y eso me entristece, mi sueño en un futuro sería poder ir al Paraguay y siento que es una linda herramienta poder aprender un poco de la lengua madre de esta zona que es el guaraní. Siempre desde  la humildad, aprender desde el idioma para poder compartir con  la gente de cada región. Y el guaraní me parece muy poético, como arman las palabras, me parece muy mágico y a la vez muy simple.”

Aylín: “sé mucho de inglés pero no sé la lengua de mis raíces”

“Siempre estuve también interesada en los idiomas, y empecé a darme cuenta de que sé mucho de inglés pero no sé la lengua de mis raíces” – relata Aylín, a quien el grupo atribuye ser una de las impulsoras de la iniciativa de juntarse a hablar y aprender.

Audio: Aylín.

“Tuve el regalo de que esté este taller acá de conversación y poder hacer este intercambio, ir tomando palabritas y apropiándome de lo que es nuestro también, porque es nuestro. Y la importancia de este espacio para que se pueda mantener y se pueda transmitir”– aprecia, y expresa su intención también de viajar:

“Yo también quiero en algún momento ir a Paraguay por ejemplo y tener un intercambio con las personas, y si no lo estudio no lo voy a poder hacer.”– sostiene, y sobre su aprendizaje en el espacio, evalúa:

“Vine pocas veces, pero aprendí un montón acá… me doy cuenta de que tomé un montón de cosas y eso es re importante…”

 

Raíz paraguaya: la identidad y la negación

Si bien es el idioma ancestral de toda la región, al hablar del idioma guaraní la referencia al Paraguay es obligada, ya que es el lugar donde mejor se ha conservado su uso entre la población no indígena. En el grupo, varios de sus miembros refieren algún vínculo familiar en el país vecino y el corte de la transmisión de la lengua.

Javier: “volver a la raíz”

“Quiero aprender el guaraní porque es mi raíz, siento que a través de esto voy a comprenderme mucho más a mí mismo y a todo lo que me rodea.” – expresa Javier, quien también vincula su inquietud por reapropiarse de la lengua guaraní a partir de la experiencia de recorrer el territorio guaranítico:

“Me gusta ir a Paraguay, ir a los pueblos. A donde ya fui todo el mundo hablaba guaraní. Yo sentía que le entendía, más allá de que no podría traducir lo que decían podía reírme con la gente, podía estar ahí. También estuve en aldeas, son lugares donde me encanta estar, donde prefiero estar (…) son los lugares que elijo para estar y compartir porque hay algo dentro mío que me llama. Siento que a través del idioma podes comprender y compartir mucho más profundamente.” – asevera.

Audio: Javier.

Sin embargo, relata que su familia materna es paraguaya pero en su seno no se hablaba en guaraní:

“La familia de mi mamá son como suizo alemanes, descendencia, en realidad son todos paraguayos. Y ellos decían que el guaraní deformaba al español entonces no les dejaban hablar guaraní, no hablaban guaraní ellos.” – expone, y relata la experiencia de uno de sus tíos maternos, preso político del stronismo, que aprendió el guaraní en la cárcel y es quien lo acercó al idioma negado en la familia.

Actualmente, Javier se propone aprender mejor la lengua guaraní “Para volver un poco a la raíz, para empezar a redescubrirme y a redescubrir la historia.”

Hugo: “Estoy aquí reencontrándome con el idioma de mis mayores, con la raíz más importante”

Hijo de padres paraguayos afincados en Misiones, Hugo relata la experiencia de haber aprendido el idioma en el seno familiar y de haber dejado de usarlo por lo que entiende que es una imposición cultural.

“Yo escuché el guaraní desde la panza de mi madre. Hasta los cuatro o cinco años me manejaba en esa dualidad entre el guaraní y el español. Y lastimosamente digo yo, que cuando fui a la escuela primaria se cortó el guaraní” – repasa.

Audio: Hugo.

“Por suerte en la madurez, cuando uno llega a reflexionar y a preguntarse por uno mismo y por sus raíces, ahi si apareció lo del guaraní y ya hace un año y algo que estoy trabajando  el guaraní con mis canciones, incluyendo el guaraní en mis canciones. Estoy aquí reencontrándome con el idioma de mis mayores, con la raíz más importante porque fue a través de la palabra que se creó el mundo, sino a través de la palabra es que se le da la forma y el sentido al mundo. Entonces me parece que  conectándome con el guaraní – ahora que soy grande – creo que termino de completar las raíces y puedo seguir adelante con este resplandor que se llama guaraní.”

Las nuevas colonialidades: ellos y nosotros

Hugo intenta una explicación a ese abandono de la lengua madre en su historia particular en relación al contexto del lugar y la sociedad en que se crió:

“Me parece que tiene que ver con algo que se llama vergüenza cultural” – aventura, y se explaya:

“En el pueblo en que yo me crié, en Puerto Esperanza, había inmigrantes de Europa, de Suiza y Alemania fundamentalmente, y después estábamos nosotros, los descendientes de guaraní. No sé qué proceso se gestó en la sociedad que los descendientes de guaraní quedamos como marginales y los  importantes eran los que vinieron de Europa a colonizar Puerto Esperanza. Entonces el lenguaje empezó a recorrer un camino lateral, el guaraní, en cambio el castellano copó la centralidad.Entonces todos los que descendíamos de paraguayos y que hablábamos guarani empezamos a ser menospreciados, entonces  el guarani dejó de circular porque era como sinónimo de chacra, negro, lo que sea. Los importantes eran los suizos, los alemanes eran el modelo en Esperanza.”– relata sobre el contexto social y cultural en que abandonó el uso del guaraní.

“Negar la lengua es negar mi ser”

“Eso me marcó y en el secundario es como que lo negué, y recién después de la universidad, recién empecé a reconciliarme con eso y ahora me parece que como muchos de esta mesa estamos en el proceso de aprender lo que se pueda, aprehender en el buen sentido, tomar, aprender, aferrarnos al guaraní y en mi caso ya no soltarlo nunca más.” – se propone, y se refiere a lo que le sucedió con la lengua a un proceso de negación de identidad:

“Porque me hicieron soltar culturalmente, me negaron en una parte porque negar la lengua es negar mi ser. Y ahora no quiero que me nieguen nunca más, al contrario, Quiero cantar en guaraní, quiero hablar en guaraní lo más que se pueda porque no puedo entenderme a mí mismo si no entiendo el guaraní.”– concluye.

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