“Para que no se pierda esa cultura que tenemos”

El pasado fin de semana se realizó en Posadas la I Feria de Artesanías Mbya “Tembiapo”, en la cual artesanas y artesanos de las comunidades mbya guaraní pudieron comercializar sus productos en un espacio público por primera vez desde el inicio de la cuarentena. Francisca Ramos, tallista de la comunidad Marangatú, nos contó allí sobre su oficio, con el que preserva una tradición familiar y un patrimonio de la cultura mbya. Audio.

 

Las tradicionales artesanías de las comunidades mbya guaraní volvieron a exhibirse para la venta en Posadas en la feria Tembiapo, organizada por la Dirección de Artesanías de la Secretaría de Cultura de Misiones.  Canastos de variados tamaños y diseños y las características tallas de animalitos ocuparon su lugar en puestos colocados al aire libre, junto a la casita que la institución posee en el cuarto tramo de la Costanera, en las inmediaciones de la Estación de Trenes.

Artesanos y artesanas de las comunidades estuvieron presentes para exhibir y vender sus trabajos y entre ellos estuvo Francisca Ramos, tallista de la comunidad Marangatú de Puerto Leoni.

“Cuando yo tenía 9 años aprendí a hacer artesanías, porque aquella época era difícil la escuela, encima yo me crié sólo con mi viejo y me enseñó a hacer las artesanías de madera dura. Yo trabajo sólo en madera dura, hago también cestería…” – relata Francisca, quien es hija del fallecido mburuvicha Lorenzo Ramos y como tal, miembro de una familia que hizo de la talla en madera dura una auténtica tradición.

Francisca Ramos, tallista, comunidad Marangatú.

En su puesto, asi como en los otros, los cestos comparten el lugar con las tallas de animalitos de la selva. En las mesas reposan monos, carpinchos, yaguaretés, tucanes, pumas, tortugas, coatíes en distintas posiciones, representados en madera por las artesanas y artesanos mbya.

Francisca admite que el trabajo de cestería es más habitual en las mujeres de las comunidades, pero su trabajo principal es el tallado. Según explica, el trabajo en cestería “es más costoso, cuesta más que una talla (…) cuesta más porque lleva mucho tiempo, cuesta más que un yacarecito, un tigrecito por lo menos” – compara y define: “Son distintos trabajos”.

Para dar una idea del trabajo que hay detrás de cada cesto terminado, Francisca describe las tareas de preparación de su material: “tengo que traer tacuara, limpiar un día, secar un día y trabajar después. Por eso es importante para nosotros para los mbya guarani, para no perder ese trabajo. No hay mucha venta pero igual seguimos trabajando.” – sostiene.

Francisca destaca la oportunidad que les da la feria Tembiapo de regresar a Posadas con sus productos, posibilidad que se vio impedida desde el inicio de la cuarentena:

“Antes de la cuarentena nosotros vendíamos en Posadas, dormíamos por ahi nomás pero después de la cuarentena no, los que teníamos quedamos parados, y ahora con esta feria tenemos una entradita otra vez para aunque sea vender un poquito lo que teníamos”– manifiesta e insiste en la necesidad de mantener su tradición de trabajo artesanal.

Apyka (banco) con forma de yaguareté.

La conversación deriva en otro problema que enfrentan las y los artesanos mbya: la disponibilidad de los materiales con los que realizan sus artesanías, que buscan en el monte. La desaparición progresiva de la selva y la poca disponibilidad que tienen las comunidades se convierte en una dificultad que se suma a la poca venta.

“Queda poco monte, lo que tenemos de tierra ya no tiene más casi los materiales. A veces rebuscamos ya afuera, que no son nuestras tierras. La dificultad a todos ya les alcanza porque tenemos que usar el monte de los blancos, ese también es un peligro, nosotros sabemos que es propiedad privada e igual tenemos que pasar a buscar esos materiales. Algunos montes nomás que tienen esa tacuara.”– dice en referencia al material con el que fabrican los cestos.

Yacaré tallado en madera de loro, artesanía de Francisca Ramos.

“Es dificil ya conseguir ahi cerca de nuestra casa. Nosotros por lo menos tenemos 50 hectáreas,vivimos 30 familias en mi Comunidad y ya hay dificultad (…)  por lo menos porque nosotros tenemos que salir a buscar en propiedad privada ya”– describe y señala la misma situación con respecto a la posibilidad de conseguir las maderas con las que hace las tallas. En el caso de los Ramos, trabajan con maderas duras de larga durabilidad, que también son más difíciles de conseguir.

“Guayubira y loro, ésas son las maderas duras, por eso yo no puedo vender a bajo precio… porque es madera dura. Ya es difícil encontrar madera dura porque en algunas partes ya no hay tampoco.” – expresa.

Sin embargo, Francisca insiste en la necesidad de preservar el oficio que contiene en si mismo toda una tradición y un patrimonio de la cultura mbya de representar en las tallas y con materiales de la selva las figuras de sus animalitos. Por eso, relata, se preocupa por trasmitirles el oficio a sus hijos.

“De mi gente, de mis parientes, de mi familia tallamos sólo en madera dura. Está muy complicado pero igual (estamos) ahí trabajando para no perder nuestra costumbre de trabajar en artesanía. Nosotros, yo por lo menos tengo tres chicos que ya son grandes, terminaron la primaria, pasaron a la secundaria pero siempre les enseño lo que es nuestra cultura, para que no se pierda esa cultura que tenemos.” – reafirma.

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