“Los chicos tienen que vivir dignamente”

Francisco Silva es el mburuvicha de la aldea mbya Takuapi Miri de Colonia Mado – Delicia. Durante la semana pasada estuvo varios días en Posadas para gestionar soluciones a problemáticas urgentes de su comunidad. En ese marco, dialogó con Reporterxs en una charla que revela la difícil situación en que viven y la falta de acceso a derechos básicos. Audio.

Takuapi Miri es una de las comunidades mbya de la zona de Colonia Mado Delicia. Creada en 2014, la aldea está asentada sobre un territorio de 214 hectáreas en las que la comunidad preserva lo que va quedando de monte nativo. Sin embargo, las cosas no han sido fáciles y en el relato de su mburuvicha Francisco Silva, se pueden leer las trabas y dificultades que las instituciones del Estado misionero le han puesto a lo largo de los años al acceso a derechos básicos.

Durante varios días de la semana pasada Francisco permaneció en Posadas para intentar destrabar algunas de las soluciones que su comunidad requiere de forma urgente: la necesidad de contar con espacio físico para un aula satélite y el acceso a agua potable y energía eléctrica.

“Ahora estamos necesitando urgentemente porque ya tenemos un proyecto que se aprobó, un aula satélite pero no tenemos construcción, (…) porque dicen que nosotros no tenemos papeles, permiso de ocupación. Y agua potable, las luces que no tenemos (…) urgentemente estamos necesitando.” – enumera el cacique.

Nos son las únicas necesidades de la comunidad, pero Francisco nombra en primer lugar la premura por construir un espacio para el aula satélite porque la comunidad logró el nombramiento de una docente que estará a cargo del espacio educativo en la comunidad, bajo la modalidad de Educación Intercultural Bilingüe, y no cuentan con un espacio adecuado para dar clases.

El cacique contabiliza a unos 25 niñas y niños de la comunidad, que hasta 2019 asistían a una escuela rural que dista unos 2,5 km de la aldea. La comunidad reclamó el derecho a la educación intercultural y que sus niñas y niños cuenten con esa posibilidad en el predio de la aldea, pero ahora se encuentran con que el Estado provincial les exige que tengan personería jurídica para construirles una aula.

“En 2014 yo le presenté a la Dirección de Asuntos Guaraníes que lo que más necesitábamos era la personería jurídica, o sea para hacer trámites, ya le presenté pero todavía no tenemos respuesta para tener esos papeles.” – informa Francisco. “La última vez que me acerqué a Dirección fue rechazado mi pedido”– acota.

La urgencia por resolver la falta del aula antes del inicio del ciclo lectivo 2021 es lo que llevó a la comunidad a empezar a pedir donaciones para construir por su cuenta el edificio.

Sin embargo, además de esa cuestión pendiente quedan otras muy básicas por resolver, como el acceso al agua potable y a la energía eléctrica.

Francisco relata que la comunidad se provee del agua de un arroyo pero que no es confiable, y que también toman agua de una vertiente que suele secarse.

“Nosotros tenemos miedo también de las enfermedades que vienen”– dice en relación a que el arroyo arrastra basura y residuos tóxicos de plantaciones.

Por esa situación, la comunidad realizó gestiones ante la municipalidad de Colonia Mado Delicia y el intendente de la localidad expresó la voluntad de mandar a realizar una perforación para garantizar el acceso al agua. Sin embargo, para eso la comunidad debe tener acceso a la energía eléctrica, lo cual ya fue solicitado y aún no resuelto por EMSA.

Precariedades:

Francisco describe una situación de  mucha precariedad en la vida de la comunidad, que abarca también lo habitacional y dificulta el acceso a otros derechos como el de la atención médica, ya que cuando los médicos visitan la aldea no tienen dónde atender a sus pacientes.

“No tenemos lugares (…) no tenemos ni techo. Los médicos se van una vez por mes o una vez por quincena, también nosotros estamos con problemas porque a veces queremos que estén ahí para poder saber los chicos qué es lo que tienen, que es lo que se puede tomar medicamentos.” – demanda Francisco. Cuenta que en su aldea tienen una opygua que ejerce la medicina tradicional mbya, pero que también necesitan el acceso al sistema de salud oficial:

“A veces también necesitamos, porque algunas veces hay varias enfermedad(es) que es para opygua y también para doctor y para tomar medicamentos”– considera. El cacique señala el esfuerzo que realizan por preservar sus saberes tradicionales, pero expresa ser conciente de que esa medicina y sabidurías ancestrales están ligadas a la existencia de la selva que está desapareciendo.

“Por ahora se mantiene eso, porque los jóvenes ya poco se interesan porque se están terminando los montes y también están cerca del pueblo, y ahi se va cambiando… pero siempre el que está más para adentro siempre manteniendo eso del chamán, del opygua o del abuelo para que ellos enseñen.” –sostiene.

La misma situación de precariedad se da con respecto a otras actividades. La organización La Poderosa les provee alimentos para un merendero, pero la aldea no cuenta con un lugar donde reunir a las niñas y niños bajo techo por lo que todo se realiza al aire libre.

Francisco explica  que  buscan soluciones edilicias “también para las familias, estamos viviendo debajo de la carpa (…) los chicos tienen que vivir dignamente.”– reclama. “Si no es a las viviendas, a un Plan Techo queremos llegar para que vivan más tranquilos, más cómodos los chicos.” – concluye.


+ INFO

La comunidad Takuapi Miri solicita donaciones para la construcción del Aula Saltélite en el predio de su aldea.

Las donaciones se pueden realizar al CBU 2850009640094605512598 (Banco Macro, a nombre de Francisco Silva).

Por cualquier otro tipo de donaciones, se puede comunicar al 3764740823 (Berenice).

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