“Entre todos vamos a levantar este lugar”

Valeria Garibotti es artista plástica y docente. Afincada desde hace una década en Misiones, plasmó su arte en murales a lo largo de la provincia con su proyecto Tinte Urbano.  Actualmente se dedica junto a su pareja Carlos Nacimiento a poner en valor una casa histórica en Candelaria con miras a convertirla en un espacio cultural. Audios.

 

Candelaria, la capital histórica de las Misiones, es una ciudad llena de historia que está presente en el trazado urbano, en sus relatos y en su misma arquitectura. Una expresión de ello es una antigua casona ubicada en la esquina de las calles Mitre y Manuel Belgrano donde desde hace unos meses Valeria Garibotti y Carlos Nacimiento instalaron un taller y almacén de arte donde plasma su proyecto artístico Tinte Urbano.

Valeria rescata en la charla con Reporterxs su extensa trayectoria como artista y docente de artes plásticas en la provincia de Buenos Aires y en Misiones.  Si bien su campo predilecto es el muralismo, con el cual ha dejado su marca en murales en varias localidades misioneras, también organizó distintos proyectos culturales y de promoción de las artes tanto en su provincia natal como en la tierra colorada.

La llegada de la pandemia de covid 19 y la cuarentena obligatoria cambiaron la dinámica de sus actividades y fue la oportunidad para decidirse junto a Carlos, su pareja, a empezar a reacondicionar la antigua casona.

Una herencia familiar:

La casa, que data del siglo XIX, está rodeada de un amplio terreno que le da un aire rural y se encuentra ubicada sobre el antiguo trazado de la ruta 12, hoy calle Mitre. Pertenece a la familia de Carlos Nacimiento, pareja de Valeria y  allí funcionó décadas atrás un almacén de ramos generales. El edificio se encontraba sin uso y necesita de reparaciones.

“Él – dice Valeria en referencia a su pareja –  heredó este lugar que es una construcción  de los 1800, que estaba como parada, que no sabíamos qué hacer. Tampoco teníamos recursos para poner en valor este edificio, nunca llegamos a conseguir subsidios ni nada de esas cosas, y decidimos venir, instalarnos, arreglar un poco el lugar y que Tinte Urbano tenga su sede acá para que esto se transforme es un espacio cultural para la comunidad.” – relata Valeria.

Las refacciones empezaron por un sector de la casa que tiene una puerta de entrada por la calle Belgrano. Allí ya se encuentra funcionando el taller donde además se exhiben las producciones que llevan el sello de Tinte Urbano: tapices, cuadros de distintos tamaños, remeras pintadas a mano conforman un conjunto que llama la atención por el uso de colores fuertes y llamativos.

“Por el momento yo estoy haciendo producción propia, trato de expresarme en lo que más pueda en pintura de caballete, remeras, arte de pequeño formato, tapices, cosas que se puedan vender porque nosotros vivimos del arte y hacemos todas estas cosas para que la gente pueda comprar y colaborar también con nuestro  objetivo.” – expone Valeria, y adelanta lo que se proponen para más adelante:

“Dentro de poco vamos a abrir el taller, y eso va a servir para poder terminar de poner en valor este espacio. El objetivo para terminar el año va a ser con una gran muestra, con la casa ambientada, es a lo que apuntamos, a que haya un espacio nuevo cultural, que la gente venga, recorra y visite este lugar.” – anhela.

La tarea de poner en valor la totalidad del edificio aún tiene sus desafíos, dada la antigüedad y las dimensiones de la construcción. Sin embargo, la oportunidad de rescatar el valor histórico y patrimonial del lugar dándole como destino ser un lugar de actividades culturales aparece como  un buen estímulo.

“Este edificio es muy llamativo. Desde que me mudé a Candelaria me llamó la atención la casa. Es como parte de la historia, te transporta a otro tiempo, y estoy feliz de que esto esté en nuestras manos. Es un plan con buenas intenciones que es fomentar la cultura, el arte y sobre todo la historia del lugar. Candelaria es un lugar histórico, todo el pueblo es histórico, y esto es parte de la historia de este pueblo,  así que más que feliz estoy. Por ahí nos faltan recursos pero tenemos toda la energía y todas las ganas de que esto reviva.” – sostiene Valeria.

Una iniciativa independiente:

Según relata, la instalación del taller y las obras de reparación que emprendieron junto a Carlos generan expectativas entre las y los vecinos y quienes pasan por el lugar.

“Nos dicen los que se acercan y por ahí comentan: “es ideal para hacer algo cultural” (…) Eso es lo que apuntamos. Y la gente quiere empezar los talleres.  Así que vamos a empezar con los talleres de arte.” – anuncia.

Una de las características de esta iniciativa de rescate patrimonial es que Valeria y Carlos la encaran con su propio esfuerzo  y  no han recurrido a pedir ayudas ni subsidios al Estado. Valeria comenta que una de sus pretensiones es poder sustentar la puesta en valor del edificio con lo que recauden con las propias  actividades que se generen en el lugar.

“Yo creo que entre todos vamos a levantar este lugar, los alumnos, los  que quieran aprender. Va a ser algo que va a ser entre todos. – manifiesta – Y si viene un subsidio, lo que sea, mejor todavía, pero vamos a tratar de hacerlo con nuestras manitos y sin pedir nada a nadie…” – afirma.

“Ahora la propuesta del lugar es llevarse un recuerdo, de acá de Candelaria, llevarse una buena obra o los que quieran hacer un trabajo a pedido”– precisa Valeria sobre lo que ofrecen por el momento, pero señala que en breve comienza el dictado de talleres de arte:

Audio 2: Valeria Garibotti repasa su trayectoria como artista y docente.

 “El taller básicamente va a estar orientado a niños, jóvenes y adultos, no hay límite de edad, va a ser reducido, de cinco personas, manteniendo un protocolo, manteniendo distancia, barbijo, todo lo nuevo de ahora…” – aclara en cuanto a las medidas de protección ante contagios. Sobre el planteo de los talleres, resume:

“Tratamos de apuntar a la creatividad, lo que tiene adentro cada persona, el ser, ese  ser único se refleje en la obra, y tratar de hacer producciones propias, que tenga una  identidad y que cada chico se sienta artista …”– define.

Un espacio que también estimule la compra de arte:

Sin embargo, el proyecto no termina ahí ya que el espacio se presta para mucho más.

“Después, próximamente la idea es abrir el lugar también para dar seminarios, o talleres de cerámica, de serigrafía, escultura, otras cosas… y que sea un espacio donde vos entres, visites, y veas diferentes  cosas que te puedas llevar también, comprar…”– señala, y profundiza sobre la necesidad de estimular la compra de objetos de arte.

“Motivar por ejemplo a los que pueden comprar arte, a comprar arte misionero, que inviertan. A los políticos por ejemplo, al intendente, diputados, compren obras de arte. O sea, enriquecen su cultura, sui patrimonio personal, pero también el patrimonio de la provincia.” – enfatiza y exhorta:

“Hay que compartir, hay que consumir arte, tiene que estar esa necesidad de consumir arte.” – sostiene. Y sobre el proyecto de convertir a la casa en un nuevo espacio cultural, concluye: “Eso es un poco lo que queremos hacer, que sea algo para todos.”

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